Prólogo del 1 de octubre de 2025 en conclusión a este proceso de sistematización.
Este texto resume mi propia experiencia ante una situación que se dio desde el Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica (CPPCR) a finales de agosto del 2025. Ante un comunicado del CPPCR sobre la situación del genocidio en Gaza, en cuestión de pocos días se desencadenaron una serie de reacciones de parte de personas colegiadas y comisiones. Esta situación se desarrolló en la página web y redes sociales del CPPCR, las cuales son abiertas a toda la sociedad costarricense (en algún chat se me pidió no mencionar el asunto dado que en el chat había personas que no son profesionales en psicología, pero este asunto se manifestó en la esfera pública y salió en medios como Delfino CR). Lo que comparto aquí es mi propia reacción ante los acontecimientos y las actualizaciones que sistematicé con fecha sobre cómo se desarrolló el asunto. El desenlace, que es la última actualización de hoy, deja para mí preguntas abiertas sobre cómo las dirigencias de nuestro gremio se manejan con respecto a sus prácticas de comunicación y transparencia. Sin verdad, no es posible la reconciliación.
Texto original: 1 de septiembre de 2025, 8:00 a.m.
El día de ayer pensé en renunciar al Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica (CPPCR). Hice la carta y todo. Tras mi fuerte impulso, pude asesorarme y reconocer que eso me colocaría en una situación de ilegalidad con respecto a mis responsabilidades laborales y las instituciones a las cuales me debo. Sigo resistiendo a través de los puntos de presión que tengo al alcance, mediante los servicios y contribuciones que he realizado directamente con el colegio. Todo esto lo envié a la junta directiva para clarificar vía oficio.
Comparto mi escrito aquí, cuyo detonante fue el posicionamiento de neutralidad asumido por la junta directiva del CPPCR en su rechazo a la propuesta del pronunciamiento presentada por la Comisión ante la Violencia y apoyado por la Comisión de Investigación, sobre el genocidio que está tomando lugar en la franja de Gaza y cuya documentación es ya irrefutable. Este posicionamiento de neutralidad ya fue retirado de la página web del CPPCR, aunque el fragmento y anuncio colocado en facebook aún están allí.
Puedo comprender que en un gremio existan diferentes personalidades, estilos y posturas entre colegas; la convivencia constructiva y gremial se cultiva en el entendimiento de la diversidad política e ideológica. Naturalmente, no espero ni exijo que las personas tomadoras de decisiones acepten toda propuesta ad portas, venga de cualquiera de sus órganos o de sus personas agremiadas: la negociación, el diálogo, la flexibilidad y el compromiso siempre serán necesarios para todo pronunciamiento colectivo, siempre y cuando ciertas premisas éticas se mantengan.
Leí con seriedad y detalle la propuesta de pronunciamiento rechazada: puedo entender los diálogos posibles en cuanto a cuestiones de forma y es comprensible que surja ansiedad al incursionar en temas políticos y económicos nacionales, pero vivimos en mundo material y la paz solo puede construirse en términos materiales. La paz es acción y pronunciarse requiere determinar posturas concretas que accionen la paz. De lo contrario, nos quedamos en puras palabras. Es en esa claridad que la respuesta del Colegio ante esta propuesta particular representa para mí un punto de inflexión y un antagonismo a todo lo que constituye una cultura de paz a como la entiendo y a como me propongo co-construirla. El meollo del asunto es claro y el tema de fondo es grave; su uso de la bandera de la cultura de paz y la Comunicación No Violenta (CNV) no solo es desatinado, sino engañoso.
El CPPCR no puede pretender ser nuevo ni ingenuo en esta materia: la Ley de Salud Mental (2023) y su Reglamento (2025) son propuestas evidentemente políticas, interinstitucionales, comunitarias y solidarias. Reconocen nuestra corresponsabilidad ante la sociedad. También así lo atestan los pronunciamientos recientes del CPPCR, todos del 2025. Listo algunos:
- Violencia contra las mujeres: una emergencia nacional que exige atención inmediata, del 11 de febrero.
- No seamos parte de una narrativa violenta que se alimenta del dolor humano, del 14 de mayo.
- Comprometidos con la dignidad humana: llamado del CPPCR a instituciones y sociedad civil, del 21 de mayo.
- Sobre las violencias en los centros educativos y activación tardía de protocolos, del 11 de junio.
- Sobre la violencia social y su impacto en la salud mental, del 13 de junio.
- Jornadas 4×3 en Costa Rica: Un retroceso disfrazado de avance, del 9 de julio.
- Sobre derechos de la niñez y prevención del acoso verbal, del 1 de agosto.
Estoy desconcertada con respecto al cambio de espíritu ante el tema que nos ocupa. En la respuesta del CPPCR, se nos plantea que la política internacional no nos incumbe y que los temas no deben politizarse. Pero no existe la psyche apolítica. En este mismo año y como parte de un trato político internacional, cientos de personas extranjeras, incluyendo niños y niñas, fueron privados de su libertad en un CATEM dentro de nuestro territorio nacional. Es a través de relaciones internacionales, que actualmente se nutren proyectos de violencia y ultraje hacia nuestro medio ambiente, o proyectos de megacárceles que, en el extranjero, han sido motivo de preocupación por la violación a los derechos humanos de las personas privadas de su libertad. Es en actual contexto geopolítico que Costa Rica ha sido reconocida por figuras internacionales como agudamente insegura, secreto a voces que nos sobrepasa. Podría proseguir con más ejemplos, pero basta con afirmar que atravesamos un panorama internacional político, complejo y volátil; que como país estamos en un estado de emergencia psicosocial en el que la dignidad humana se devalúa cada día. Se hace más patente que nunca nuestra capacidad y tendencia hacia la autodestrucción. ¿Pero la salud mental no es política?
El 11 de diciembre de 1941, Costa Rica le declaró la guerra a Alemania en un acto que, en la gran escala de los acontecimientos, puede parecer insignificante, pero que representa un hito simbólico hacia afuera y hacia adentro de nuestras fronteras. Hoy lo recordamos, 84 años después, porque en el arco de la historia, cómo nos posicionamos sí importa. Debo añadir, con respecto a lo que mencionaron en su respuesta, que la Comunicación No Violenta nunca ha propuesto el dejar de hablar de estos temas: el mismo Marshall Rosenberg fue un activista en la época de los derechos civiles. El mismo Martin Luther King Jr. fue arrestado 29 veces por perturbar la paz.
La salud mental significa humanizarnos y existir en el mundo; ser conscientes ante los cuerpos que están siendo destruidos. Abstraernos no es y nunca será salud mental. Que mi país haga tratos comerciales con una nación que está ejecutando un genocidio sí impacta mi salud mental. Lo escribiré otra vez: que nuestro país haga tratos comerciales con un país que está desarrollando un genocidio en este momento, sí deteriora mi salud mental. Ser cómplices de genocidio sí quebranta nuestra salud mental compartida.
Con tristeza, ya he comunicado esta decisión a mi muy querida comunidad de colegas del CIREC: ellas y ellos saben que creo profundamente en su labor, la cual cumplirá 10 años el próximo año y de la cual he estado cerca desde sus inicios. Esta renuncia es dolorosa para mí. No obstante, una declaración de neutralidad bajo la bandera de una “cultura de paz” ante la desgarradora destrucción de un pueblo, teniendo en nuestro poder el hacer algo, aunque sea simbólico, deforma todo en lo que yo creo y por lo que yo trabajo.
Hasta ahí mi texto de ayer. Hemos sido muchas las personas inquietas por este asunto. Las Comisiones ante la Violencia, de Investigación y de Psicología Social y Comunitaria renunciaron en bloque a sus puestos en dichas comisiones. Aquí está les comparto también cómo el personal académico de psicología de la UNA pide al colegio pronunciarse contra el genocidio en Gaza: https://wp.me/p6rfbZ-wHP
Que lo injusto nunca nos sea indiferente.
Actualización del lunes 1 de septiembre a las 7:38 p.m. La respuesta en el sitio web del CPPCR ya está visible otra vez. Tal vez siempre lo estuvo, pero yo sí la busqué y, como anoté arriba, ya no la encontré. Bueno, está disponible de nuevo y la enlazo aquí. La palabra «neutralidad» ya no aparece y hay un párrafo final que yo no recordaba donde promete un posterior comunicado. La publicación está en la misma posición anterior y aparece con la misma fecha del 29 de agosto. No hay ninguna acotación de que hubo cambios o actualizaciones. No puedo asegurarlo, pero tengo la sensación de que el comunicado sufrió varios cambios, no solo esos dos. Entiendo que la escalada de conflictos por internet sea difícil de manejar, pero ningún conflicto puede resolverse respetuosamente sin honestidad o pretendiendo que no hubo falta. ¿Será que nos quieren hacer gaslighting?
Actualización del miércoles 3 de septiembre a las 8:45 a.m. El CPPCR emitió un comunicado nuevo el martes por la tarde, disponible aquí. Aplaudo el comunicado y la importancia de haber ofrecido una disculpa. Ese paso importantísimo nos permite hacer puentes. En cuanto a mí, este nuevo posicionamiento me permite retirar mi objeción de consciencia, la cual he hecho manifiesta a través de las protestas que, quizás me salieron un poco torpes, pero fueron las que consideré más adecuadas. Será mi responsabilidad reconstruir puentes en conjunto con las personas de mi afecto. Han sido días difíciles y asumo esa responsabilidad con compromiso. El asunto no fue menor y como mencioné arriba, detonó para mí una objeción de consciencia imposible de ignorar. Animo al CPPCR a continuar por el camino de construir puentes con las diversas comisiones, tarea difícil pero necesaria, validando la importancia de lo acontecido.
Queda pendiente para mí el manejo cuestionable del comunicado del 29 de agosto. El haberlo modificado y maquillado posterior a la reacción del gremio no es menos que una gestión poco ética, algo inaceptable en un canal de comunicación que no solo se proyecta a la comunidad profesional, sino a toda la sociedad costarricense. Pronunciamientos de este tipo deben manejarse con los más altos principios éticos y de transparencia. En conversaciones informales, alguien me mencionó que modificar comunicados a posteriori y sin avisar era práctica común del colegio y que no es algo nuevo, que viene desde juntas anteriores. Si eso es así, creo que se debería realizar una investigación y asumir responsabilidades. Yo no había notado esta práctica antes porque no tengo razones para estar revisando el mismo comunicado varias veces, pero debo decir que mi confianza en la voz del colegio ha quedado resquebrajada. No obstante, la acción de ayer me parece un paso en la dirección correcta y me da esperanza.
Finalmente, toda crisis es peligro y oportunidad. Esta nueva oportunidad es un camino que se nos abre para sanar y unir: ojalá que todas las personas agremiadas participemos con respeto, compromiso, sensibilidad y proactividad en este necesario proceso de aprendizaje y reconstrucción.
Respuesta recibida de parte de la junta del CPPCR vía oficio el viernes 18 de septiembre a las 17:27 horas:
Estimada señora: Reciba un cordial saludo de parte de la Junta Directiva del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica.
La Junta Directiva en la Sesión Ordinaria número 17-09-2025, celebrada el miércoles 3 de septiembre de 2025 , acordó en el artículo N°.VII ,del acta número 17-09-2025 lo siguiente:
“ACUERDO: JD.CPPCR-636-2025(C)
Se conoce seguidilla de los correos de la colegiada Claire M. de Mezerville López. Se procede a comunicar al CIREC, para lo de su cargo su deseo de no participar en dicha instancia.
Así mismo, se acuerda aclararle a la colegiada que, ni la Junta Directiva, ni ningún funcionario del Colegio, ha modificado o maquillado, el comunicado del día 29 de agosto como erróneamente se señala, debido a ello se rechaza de forma categórica la insinuación de una falta ética.”
De mi parte, he perdido el ánimo en continuar la comunicación directa. Me gustaría decirles que me leyeron mal o que yo me expliqué mal: que yo sí retiré mi objeción de consciencia, que en realidad lo que he querido es una solución que valide la gravedad de lo dicho; que reivindique un compromiso ético con la cultura de paz. Sin embargo, solo me motiva completar mi perspectiva de esta historia aquí, como una voz crítica, por lo menos en este espacio que me pertenece. ¿Para qué? Para no dejarme anular, ante mi propia consciencia al menos, aunque nadie lea estas palabras. Nunca como en este siglo, se ha devaluado la verdad. Pero la verdad es importante. La verdad es importante. La verdad es importante. No puede haber paz sin verdad. No puede haber paz sin rendición de cuentas.
En conclusión: se profundizó mi desconfianza. Persiste en mí la pregunta: ¿la palabra neutralidad nunca existió en el comunicado original? ¿Tantas personas reaccionamos a una palabra que nunca estuvo?
Actualización del 16 de diciembre:
Lo que aconteció posteriormente fue lo siguiente.
- Tras conversar con la dirección del CIREC, el 12 de noviembre envié el siguiente correo:
- Buenos días, Melanie y Lindsay:
Espero que estén bien. Agradezco el seguimiento a las gestiones realizadas. He tomado consciencia de que en mi comunicado anterior no fui expresamente clara acerca de mi interés de continuar colaborando con el CIREC. Me gustaría aclararlo ahora: retirada mi objeción de conciencia desde el 3 septiembre, manifiesto mi deseo de seguir aportando a la comunidad CIREC.Agradezco su atención y espero que tengan un lindo día,Claire
- En la tarde del miércoles 10 de diciembre recibí el siguiente oficio:
- 9 de diciembre de 2025
TRANSCRIPCION DE ACUERDO JD.CPPCR-802-2025
Señora
Claire M. de Mezerville López
Presente
ASUNTO: En atención a interés en continuar trabajando con el CIREC.
Estimada señora:
Reciba un cordial saludo de parte de la Junta Directiva del Colegio de Profesionales en
Psicología de Costa Rica.
La Junta Directiva en la Sesión Ordinaria número 22-11-2025, celebrada el miércoles 19 de
noviembre de 2025 , acordó en el artículo N°.IV ,del acta número 22-11-2025 lo siguiente:
“ACUERDO: JD.CPPCR-802-2025
En atención al correo compartido por la señora Claire M. de Mezerville López donde
informa su interés en continuar trabajando con el CIREC, se acuerda:
RESULTANDO
1. Que mediante correo electrónico del 12 de noviembre de 2025, la colegiada Claire
M. de Mezerville López manifestó su deseo de reincorporarse al CIREC, indicando
que había retirado su objeción de conciencia y deseaba continuar aportando a dicha
instancia.
2. Que la renuncia previa de la colegiada a su participación en el CIREC estuvo
acompañada de señalamientos y acusaciones directas en contra de la Junta
Directiva, particularmente afirmando que el Colegio habría modificado o
“maquillado” un comunicado institucional.
3. Que tales afirmaciones fueron analizadas y resueltas mediante el ACUERDO
JD.CPPCR-636-2025, en el cual la Junta Directiva rechazó categóricamente la
insinuación de una falta ética, dejando constancia de que ni la Junta ni ningún
funcionario del Colegio modificó el comunicado del 29 de agosto; además, se
procedió a comunicar al CIREC el deseo de la colegiada de no continuar participando
en dicha instancia.
4. Que a la fecha la colegiada no se ha retractado de las acusaciones formuladas
contra la Junta Directiva, ni ha corregido sus señalamientos respecto de la supuesta
manipulación del comunicado institucional.
5. Que el cambio de criterio expresado por la colegiada en su nota reciente no altera
los hechos que motivaron su renuncia ni las manifestaciones que obligaron a la
Junta Directiva a pronunciarse institucionalmente, ni elimina la afectación generada
al órgano colegiado.
CONSIDERANDO
I. Que la reincorporación de personas integrantes a órganos consultivos o técnicos
del Colegio exige un mínimo de confianza institucional y un marco relacional
adecuado para el trabajo colegiado.
II. Que las acusaciones realizadas por la colegiada en contra de la Junta Directiva
constituyeron señalamientos serios que motivaron la necesidad de un
pronunciamiento formal mediante el acuerdo JD.CPPCR-636-2025, en resguardo de
la transparencia y de la integridad del Colegio.
III. Que la colegiada nunca se retractó de tales acusaciones, lo cual mantiene
inalterada la situación que dio origen a su separación del CIREC y al acuerdo
adoptado.
IV. Que, en consecuencia, no existe un ambiente institucional adecuado para su
reintegración al CIREC, ni razones objetivas que justifiquen variar lo resuelto
anteriormente por la Junta Directiva.
POR TANTO
La Junta Directiva del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica, en uso
de las facultades conferidas por la Ley N.º 6144 y el Reglamento General del
Colegio, ACUERDA:
1. No acceder a la solicitud presentada por la colegiada Claire M. de Mezerville
López para reincorporarse al CIREC, por cuanto:
a) Su cambio de criterio no revierte ni subsana los señalamientos que realizó
contra la Junta Directiva.
b) No se ha retractado de sus afirmaciones relativas a supuestas modificaciones
del comunicado institucional.
c) Se mantiene inalterado el contexto que motivó el acuerdo JD.CPPCR-636-2025,
el cual permanece plenamente vigente.
2. Comunicar a la colegiada, de manera respetuosa, que la decisión se adopta en
resguardo de la institucionalidad, la coherencia administrativa y el adecuado
funcionamiento del CIREC.
3. Remitir copia del presente acuerdo al CIREC y a la Dirección Ejecutiva para los
fines consiguientes.” - En respuesta, el viernes 12 de diciembre, le escribí el siguiente correo electrónico a la dirección del CIREC:
-
Estimada Lindsay, confirmo el recibido. Comprenderás que no siento confianza para volver a escribir directamente a la Junta Directiva. Te envío mi respuesta, para que la elevés cuando considerés adecuado.
Lo que siento y pienso es lo siguiente:
Ante una situación de tanta angustia, como la de hace un par de meses, que generó tanto impacto y dolor a las personas colegiadas, no descarto el haber cometido un error: fueron muchos los comunicados que surgieron ante una gestión del CPPCR que no hizo más que empeorar el shock común que nuestra comunidad vive al navegar situaciones nacionales e internacionales de violencia extrema. Me sentí especialmente aludida cuando se hizo mención a los ejes de trabajo del CIREC y compromisos políticos más amplios, como son la Comunicación No Violenta y la Cultura de Paz. Yo honestamente creí que vi la palabra “neutralidad” en el comunicado original y tras una disculpa tibia de la Junta y el silencio del CIREC, genuinamente pensé, al volver a estudiar el comunicado original, que este había cambiado. Yo también manejo un sitio web y sé lo fácil que es actualizar textos en las páginas y la fecha de emisión original no se altera (para muestras, mi escrito en mi sitio web: la última actualización fue en octubre, pero la fecha de publicación sigue diciendo 1 de septiembre, razón por la cual reporto a mano las fechas de cada actualización). Esto, naturalmente, me provoca estar continuamente suspicaz. Ahora bien, como psicóloga, sé que la memoria es frágil, emotiva y especialmente voluble cuando hay posicionamientos ideológicos fuertes y ego de por medio: soy la primera en pecar de esas cosas y quienes me conocen saben que admito mis errores con humildad cuando debo hacerlo.
En medio de lo sucedido, entiendo ahora que lo que se esperaba de mí ante una comunicación espaciada e impersonal de la Junta, era una adhesión pronta y credibilidad total. Pero yo aún tenía dudas. Entonces retomemos la línea de tiempo:
- 29 de agosto: La Junta cometió un error con un comunicado ampliamente repudiado
- 1 de septiembre: Me pronuncié de diversas formas, reportadas en mi escrito
- 2 de septiembre: La junta se disculpó con la comunidad
- 5 de septiembre: Le escribo a la junta. Aplaudo la disculpa y retiro mi objeción de consciencia, pero mantengo dudas sobre la credibilidad de la comunicación original
- 19 de septiembre en la noche: La junta me envía oficio donde comunica que recibe mi renuncia al CIREC, pero no se pronuncia sobre mi segundo correo sobre mi retiro de objeción de consciencia. Niega la acusación de alteración del comunicado. Yo actualizo mi escrito donde mantengo mis dudas.
- Retomo colaboraciones con el CPPCR, ofreciendo gratuitamente una charla que necesitaban para el MEP el 13 de noviembre.
- 18 de noviembre: Tras conversar con Lindsay Tencio, escribo un correo adicional para clarificar que mi retiro de la objeción de consciencia sí incluye mi deseo de volver a colaborar con el CIREC.
- 10 de diciembre: la JD me comunica, vía oficio, su negativa, como represalia a que yo no me retractara de mis cuestionamientos sobre el comunicado original.
Así las cosas, parece que mi principal equivocación fue haberme comunicado directamente con la Junta Directiva, ante la expectativa de la Junta de que yo me retractara rápida y sumisamente (cosa que, de paso, no solicitaron de manera explícita) y a pesar de la confianza erosionada. La respuesta demorada e impersonal tampoco ha ayudado a restablecer dicha confianza, aunque comprendo que todas las personas estamos muy ocupadas y que hay una burocracia que prima. Me ha dolido profundamente el que este desenlace impersonal y punitivo devenga de personas con quienes yo creía que tenía una relación personal y profesional positiva.
Evidentemente, me mantendré al día con mis obligaciones como asociada. Acepto con dolor la decisión de no volver a ofrecer cualquier tipo de servicio, tanto remunerado como ad honorem que he ofrecido al CIREC y al CPPCR por más de nueve años. Como expresé en mi escrito, mi confianza en el Colegio queda irremediablemente erosionada: no por una acusación que tal vez estuvo equivocada. Lo que me queda claro es que el cuestionamiento no es bienvenido, el contacto humano es una molestia y ante la posibilidad de perder prestigio sobre lo que las personas comunicamos en nuestras respectivas plataformas, el encuentro y la palabra para resolver las controversias son un peso que la Junta no tiene tiempo de asumir.
Atentamente,
Claire
- Finalmente, me pregunto si este es el tipo de interacciones a las que irremediablemente se dirige nuestro país.
- Sobre este asunto, no me queda nada más por decir.